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12 consejos para gestionar mejor el tiempo

Hoy dejo estos 12 consejos para gestionar mejor el tiempo.

 

“¡No tengo tiempo para nada!”… Parece el mantra de moda, y al decirlo creemos que estamos reflejando un dato objetivo de la realidad. Sin embargo, no es más que eso: el mantra de moda.

 

 

El tiempo, ni lo tenemos ni lo dejamos de tener: el tiempo “es el que es”, nosotros simplemente lo gestionamos. Y al hacerlo decidimos, con más o menos consciencia a qué y a quiénes dedicamos nuestro tiempo. El problema no es pues tener o no tener tiempo, sino gestionarlo de una u otra manera.

 

El tiempo es simplemente el tapiz en el que se juega la partida, pero la jugada la decidimos cada cual. Uno de los conflictos que más estrés suele generar es que tiempo y tarea no acompasen su paso: “¡No me dio tiempo a hacer todo!”; “¡Imposible tenerlo listo en ese plazo!”

 

En realidad no es más que un desajuste de paso entre los dos bailarines, pero tiene consecuencias muy frustrantes: vivir plenamente el tiempo del que disponemos, y emplearlo en tareas que para nosotros tengan sentido es, probablemente, uno de los secretos de la felicidad.

 

Por eso aqui en reducir estrés te propongo estos 12 consejos para gestionar mejor el tiempo y que tus nervios no se resientan por hacerlo mal. Estos 12 puntos son referentes a los llamados “ladrones de tiempo”, o sea, aquello que no debes hacer. Observalos y tenlos en cuenta en tu organización del tiempo.

 

1. Desorganización personal. Si no te organizas, perderás infinidad de tiempo decidiendo qué es lo siguiente que vas a hacer y cómo. Dedica todos los días un pequeño rato a organizar tus cosas y ganarás mucho tiempo después.

 

2. Objetivos confusos. Si no tienes claros tus objetivos, no podrás definir tus metas ni planificar cómo conseguirlas. Tus prioridades cambiarán constantemente y generarán conflictos. Separa lo importante de lo urgente.

 

3. No tomar decisiones. Esperar a tener toda la información para tomar decisiones puede hacer que desperdicies una oportunidad. Toma las decisiones cuanto antes, las indecisiones sólo generan más confusión.

 

4. No saber decir NO. Aceptar peticiones que no te aportan nada, te hará perder muchísimo tiempo.

 

 

5. No saber delegar. Si no delegas terminarás haciendo cosas que otros pueden hacer mejor, más rápidamente y con menor coste.

 

6. La fatiga. El trabajo excesivo, la fatiga, el estrés y otros factores pueden pasar factura.

 

7. Mala comunicación. Transmite tus necesidades con claridad y asegúrate de que el mensaje ha llegado correctamente. Escucha con atención.

 

8. Aplazar tareas. Si de forma habitual, dejas para otro momento las tareas que menos te gustan, éstas terminarán volviendo con un efecto destructivo sobre tu organización personal. Hazlas cuanto antes y evitarás el estrés y la culpabilidad que se genera al aplazarlas.

 

9. Interrupciones. Además del tiempo que te quita una interrupción en sí misma, necesitamos unos quince minutos para recuperar la concentración perdida. Si tienes visitas inesperadas, pide disculpas e intenta posponerlas a un momento más adecuado. Igualmente, con cortesía, corta las conversaciones telefónicas innecesarias. Desconecta el móvil en los momentos que necesites máxima concentración.

 

10. Correo, redes sociales y mensajería instantánea. Si los tienes abiertos, recibirás notificaciones, irás a verlas y querrás contestar. Planifica algún momento al día en el que entrar, vaciar la bandeja de entrada y dejar todo en orden.

 

11. Reuniones. Suelen hacer perder mucho tiempo, con el agravante de que afectan a mucha gente: si ocho personas pierden treinta minutos en una reunión, son cuatro horas de trabajo perdidas. Evalúa la necesidad de reuniones y convoca sólo a las personas implicadas. Prepárala de antemano, definiendo los temas a tratar y estableciendo el tiempo de duración.

 

12. Crisis o estados de emergencia. Son la locura. Todo se va al garete. En esos momentos cruciales, es importante no dejarse arrastrar y mantener la mente clara.

 

También te dejo un texto sobre uno de los grandes maestros de Mindfulness para el estrés.

 

Liberarnos de la tiranía del tiempo Adaptado de Jon Kabat-Zinn

 

– Comprende que el tiempo es sólo un producto del pensamiento. – Vive más en el presente, con consciencia de cada momento. Aprende a estar más presente en el ahora, hazte dueño de todos tus momentos. – Introduce la calma y el equilibrio en tu cotidianeidad, ábrete a ella con toda tu atención.

 

Caminar, lavarnos los dientes, poner la lavadora, encender el ordenador, escuchar a una persona, conducir, comer… Al aportar Atención Plena a una actividad, le damos vida. Al unir nuestra mente y nuestra intención, todo adquiere una cualidad diferente y nosotros mismos nos sentimos reforzados, pues se unifica nuestra energía. – Escucha a tu cuerpo, tus sentidos, tus sensaciones, tu respiración. Así te implicas realmente en la vida, y la percepción del tiempo cambia.

 

Puedes relajarte en cada actividad. Y no dejarás de ser efectivo, al contrario: tu atención mental te hará más lúcido para economizar energía y actuar con mayor agilidad. – Dedica cada día un rato sólo a ser, es decir, a meditar, a prestarte atención en la quietud. Alimentas con ello tu capacidad de vivir así durante el resto del día, cuando las presiones externas son fuertes.

 

– Simplifica tu vida. A veces, cosas muy simples nos reclaman un tiempo precioso que no cuestionamos y que podríamos utilizar de forma más constructiva: * ¿Qué es en mi vida realmente necesario? ¿Qué cosas hago sin las que mi calidad de vida y la de los que me rodean disminuiría? Decido hacer esas cosas con toda mi atención y consciencia. * ¿Qué cosas son secundarias? Decido las relaciones, actividades, tareas o rutinas que puedo reducir, posponer o delegar en otras personas. * ¿Qué hay en mi vida que ya no me sirve? ¿De qué actividades, relaciones, costumbres u objetos que se llevan mi tiempo puedo prescindir? Los suelto y dejo partir.

 

– Hay una última forma que te ayudará a manejar bien el tiempo. Se trata del pensamiento “tengo todo el tiempo que necesito”: en lugar de correr de aquí para allá con la creencia de que “no tengo tiempo”, cultiva el pensamiento de abundancia para crearlo.

 

Gracias por compartirlo.

 

 

 

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