Decir-hola-

Decir hola, decir adiós

Decir hola, decir adiós. En el saludo va implícita la despedida.

 

Vivimos en un Universo en constante cambio y movimiento. Nosotros formamos parte de ese Universo cambiante. Nada es estable, nada es sólido, aunque a veces creamos que hay algo estable.

 

Realmente, en el fondo lo sabemos. Todos sabemos que nada es para siempre, pero mientras tenemos una vivencia,  una relación, un objeto, lo que sea, no somos conscientes o no queremos pensar que eso tal vez mañana no esté. No queremos mirarlo, antes preferimos seguir disfrutandolo a la vez que nos apegamos a ello, cada vez más.

 

 

Este articulo, como todo lo que escribo aquí sale desde el corazón. No quiero que parezca frío e impersonal, sobretodo en una cuestión como esta, la de las despedidas, que nos causa a veces tanto sufrimiento.

 

 

Se lo que es decir hola y decir adiós. Estos días tuve que decir una vez más adiós a un compañero de camino…y como casi siempre sucede, el adiós te pilla de sorpresa; ¡no esperaba que fuera tan pronto! es la frase que me repetía con mi dolor del adiós…

 

Pero el saludo y la despedida están conectados y son ejemplo claro de la ley de los pares de opuestos. No puede existir uno sin el otro. Si te das cuenta aunque parecen opuestos lo que hacen es cerrar un circulo, un circulo que une principio y fin, como base de todo lo que conocemos en este Universo.

 

 

Para nosotros nunca es el momento adecuado de decir adiós cuando disfrutamos de la compañía de alguien. Nunca es el momento de abandonar un lugar que nos gusta o donde nos encontramos bien…Pero todo pasa, nada permanece y la resistencia a esa ley universal nos hace sufrir.

 

 

No hemos inventado este mundo. Tal vez si por nosotros fuera, todo permanecería hasta que decidiéramos cuál era el momento de dejarlo. Pero esto no funciona así. Simplemente lo cierto, es lo que és, lo real, no lo imaginado por una mente que fabrica deseos. Que fabrica sueños imposibles, que añora tiempos pasados que no volverán pues tan sólo existe el presente, ¡y es bueno que así sea! date cuenta de el caos que podría ser este Universo de lo contrario.

 

 

La psicología budista en la que se basa Mindfulness sabe bien de esto y por eso mismo el Buda lo estableció en sus sermones sobre la impermanencia de todo, y sobre la raíz del sufrimiento: el apego, el deseo, la aversión…

 

 

¡Que fácil resulta decir hola! sobretodo si ese hola es a algo bueno, agradable, gozoso. Pero en ese momento del “hola” hemos de ser conscientes que se empieza a escribir el “adiós”. Eso nos puede ayudar a ser conscientes de que cada momento es irrepetible, de que cada instante de la vida está para ser vivido de forma muy despierta, muy atenta, sin dejar que nuestra mente se vaya a otros momentos, tal vez a otros objetos a los que antes dijimos adiós.

 

 

Esa es la clave. Date cuenta por favor, no dejes pasar tu vida en balde, en un sueño de añoranzas o de proyecciones de futuro. En este momento tienes personas, cosas, vivencias que un día dijiste ¡hola! y que un día dirás ¡adiós! date cuenta de ello y vivelo, disfrutalo, amalo a cada instante…mañana no estarán aquí, no lo dudes, no hay nada permanente. Así, al menos, el día que llegue ese adiós y te hayas despedido ya, podrás estar tranquilo y contento de que mientras estabas viviendo eso eras totalmente consciente de ello y no tenías tu mente en otro lugar.

 

 

Como en el texto de William Blake que ves en la foto, hemos de ser capaces de aprender a besar “al vuelo” esa alegría que pasa delante nuestro. Intentar encadenarse a ella lo que hará será marchitarla. Podemos vivir en el amanecer de la eternidad fluyendo con esa corriente de la vida en la que estamos.

como superar la incertidumbre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como nada se puede retener, tienes que aprender a fluir con ese río de la vida, ese río impermanente y a la vez eterno de constante cambio. Siéntate a la orilla de un río y observa el agua pasar, mete tus manos en el agua, siente el roce del agua en tus manos, ese agua que ahora acaricia tus manos, te dice ¡hola! y te dice ¡adiós! alegremente, ¿no lo ves?¿no lo sientes? haz lo mismo, dile hola y adiós con alegría a ese agua que fluye y acaricia tu piel, ella sigue su camino, tu no la puedes detener, solo sentirla en este instante…esa es la esencia de la vida, de la presencia, de estar presente en el AHORA eterno e infinito.

 

 

Es normal que sientas dolor al decir “adiós”, es fruto del apego, del deseo de cambiar a tu antojo el curso de ese río de la vida. Cuando empieces a ser más consciente de que tú sólo eres ese observador que está a la orilla del río refrescando sus manos en el agua clara y limpia que fluye hacia el mar, entonces tu sufrimiento mutará en gozo, en el saber que formas parte del Todo, de que tu también fluyes hacia ese océano de consciencia infinita.

 

 

Y ten en cuenta de que si hoy dices ¡adiós! es porque un día dijiste ¡hola! por lo tanto, no podemos estar tristes por despedirnos de algo que llegó un día. Si hay despedida es porque hubo llegada, esa llegada trajo algo bueno a nuestra vida, y por ello hemos de estar agradecidos. Y si estas agradecido a algo bueno que llegó, igualmente forma parte del proceso decir “adiós”. De esta forma le estás diciendo a la vida que estás abierto a decir nuevos “hola” a otras cosas que puedan llegar.

 

Anclarse al pasado es morir al presente, tenlo en cuenta. Sólo puedes vivir plenamente el presente cuando sueltas el pasado, algo que realmente sólo existe en tu mente. Recuerda siempre que el pasado fue un momento presente que viviste en otro instante que ahora no existe, tan solo puede existir en tu mente si lo evocas en tu recuerdo y eso te puede impedir vivir este presente y perderte lo que sucede ahora, lo único real por cierto.

 

 

Así que suéltalo, con amor, con gratitud, no te sientas egoísta por olvidar o soltar, forma parte del flujo de la vida; en tu memoria pueden permanecer esos sentimientos de amor hacia otros seres o cosas del pasado pero tu presencia ha de estar aquí y ahora, es la mejor forma de honrar a la vida y a todo lo que ella pertenece, lo que fue, lo que Es y lo que será…eternamente.

 

Espero tus comentarios. También puedes compartir en tus redes sociales si te ha gustado. Así me ayudas a difundir este mensaje. 

 

Gracias.

 

 

 

 

 

 

 

2 thoughts on “Decir hola, decir adiós

  1. Buenas días,

    Gracias por compartir. Acabo de perder a un ser querido con el cáncer y aunque yo creo en el más allá, todavía la MIS. Está todo sobre decir hola y adiós. Gracias por compartir con nosotros.

    Namasté,

    Amalia

    1. Hola Amalia.

      Gracias a ti por leer la publicación y compartir tu experiencia. Efectivamente, todos vamos a experimentar pérdidas en nuestras vida, la última la de nuestro propio cuerpo físico, con lo que no aceptar ese proceso de la vida es negar una realidad fundamental de la existencia. Por supuesto, es doloroso ver sufrir a un ser querido y también verle marchar, la sabiduría consiste en ser consciente de todos esos instantes, sostenerlos, acogerlos, acompañarlos a quién esté en ellos y finalmente…soltar con una amorosa aceptación de lo que és. La paz interior siempre está disponible en nuestro corazón aún en esos momentos, sobre todo cuando esa despedida se hace desde ahí, desde el amor.

      Un abrazo!

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